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Treinta y dos institutos madrileños han comenzado este curso escolar a impartir enseñanza bilingüe en inglés, a los que accede la primera promoción de alumnos de muchos colegios públicos que vienen haciéndolo desde hace más de seis años. La Fundación International Studies ha visitado tres colegios y tres institutos, ha compartido una clase con los alumnos y se ha entrevistado con sus directores y profesores. Se trata de un programa educativo extraordinario que es la joya de la corona de la Comunidad de Madrid, que se ha propuesto que en 2015 el cincuenta por ciento de los centros educativos se hayan integrado en este proyecto.

Cada lunes a partir de hoy irán apareciendo en este blog estos reportajes dedicados a ellos, en este orden: Instituto Fortuny (Madrid), Colegio Ciudad de Columbia (Tres Cantos), Instituto Ramiro de Maeztu (Madrid), Colegio Luis Buñuel (Alcobendas), Instituto Ángel Corella (Colmenar Viejo) y Colegio Blas de Otero (Coslada).

A las ocho y media de la mañana los alumnos de 1º B de ESO del IES Fortuny de Madrid van entrando en el aula todavía muertos de sueño. Es lógico. ¿A quién no se le pegan los párpados a esa hora? Hace un día espléndido y el sol entra a raudales por el amplio ventanal. Poco a poco se irán despabilando: tienen entre doce o trece años y están llenos de energía.  Es miércoles y toca dar clase de Ciencias Sociales con su tutora, Clara Mimbrera, que cierra la puerta cuando llega y deja sobre su mesa una carpeta con un lote de fotocopias que luego reparte entre todos antes de comenzar la clase. Es el tema del día. A partir de este momento, ya no se hablará ni una palabra de español.

Today we are going to study the climate. What’s the diference between weather and climate?– pregunta.

Cinco o seis manos se alzan movidas por un resorte y le da la palabra a Argi.

Weather is about rain, if  the day is cold or warm…

Los brazos siguen en alto y ahora añade Manuel:

Climate is about temperature, precipitation, wind or pressure.

Clara dibuja en la pizarra una montaña, a su derecha unas nubes y a su izquierda, el mar. Explica:

Factors of climate… On the top of the mountain it is very cold, because temperature decreases with altitude. But… What happens at the coast?

–On the coast the sea makes temperature be more warm– responde Elena.

And… if we move to the North?

It will be colder– contesta Kenya.

–To the South?

–Hotter –concluye Carlota.

Latitude as well as altitude or proximity to the sea makes the difference. Where is it going to rain more, at the top of the mountain or in the countryside?

It rains and snows more on the top of the mountain –apunta otra vez Kenya.

At the coast or in the interior?

More on the coast, because water evaporates and makes clouds– sentencia Manuel.

Ni un titubeo, la lección discurre con toda naturalidad a lo largo de los cincuenta minutos que dura la clase y en la que también se discute sobre dónde llueve más o menos, si en el Ecuador, los trópicos, los círculos polares; dónde y por qué están los desiertos donde están; y también se detallan las medidas que se usan en meteorología, los milibares; y las líneas que se trazan en los mapas del tiempo, las isobaras. Aquí, Clara, suelta una palabra en español:

Low pressure indicates borrasca, that is depression in english

Y es que hay palabras que no tienen por qué formar parte del vocabulario inglés que puedan tener chavales de esta edad. La hora de Ciencias Sociales acaba después de dibujar en la pizarra un diagrama de temperaturas, preciptaciones y meses del año, que los alumnos van consultando en las fotocopias que su profesora les entregó al comenzar la lección. En fin, parece que los chicos están contentos y que apenas le cuesta recibir clases solo en inglés: han intervenido continuamente. No piensan en español, han incorporado perfectamente el uso del inglés, una lengua distinta a la suya materna.

–¿Cuánto tiempo llevas estudiando en inglés? –le pregunto a Argi.

–Siete años, hice toda la Primaria en un colegio bilingüe, y también daba inglés en Preescolar.

–¿Y tú?

–Es mi primer año y aún me cuesta un poco –responde Elena.

–¿Para qué crees tú que sirve estudiar en otro idioma?

–Creo que el inglés es muy útil para abrirnos puertas y tener más opciones cuando seamos mayores –afirma Manuel.

–¿No os resulta un poco rollo?

–Eso depende del profesor, no del inglés– señala Isabel.

–Además, hay exámenes que son más difíciles en español –añade Kenya.

–Yo creo que es fácil, porque sabemos mucho inglés después de haber dado clase tantos años– concluye Carlota.

Los diez minutos de cambio de clase han transcurrido ya, y enseguida va a comenzar la siguiente lección. Acompaño a Clara, que ahora tiene una guardia, es decir, lo que antes se llamaba una hora de “estudio” para los castigados. Le confieso que me ha asombrado la naturalidad y la fluidez con la que se expresan sus alumnos y la atención con la que han seguido toda la explicación.

–Todo depende más del interés y la motivación del estudiante que del idioma en el que des la clase –responde la profesora–. Como el nivel de inglés con el que han venido al instituto es tan bueno, no importa. Cuando hace falta, tal y como ha visto, incorporo alguna palabra en español cuando se corresponde con un término que a lo mejor no saben cómo se dice en inglés, por ejemplo, “borrasca”. Además, tenemos unas auxiliares de conversación muy buenas. Son dos chicas: una británica y otra estadounidense que tiene una beca Fullbright. Colaboran con nosotros y nos ayudan a impartir las clases haciendo presentaciones power point de los temas, y revisándolos; en fin, preparamos todo el material didáctico, que luego repartimos en clase, en conjunto. A los chicos les viene muy bien porque tienen la referencia del acento.

–¿Lleva mucho tiempo dando clases en otra lengua?

–Bueno, formé parte de un proyecto bilingüe anterior que se desarrolló en colaboración con el British Council… Pero el que ahora promueve la Comunidad se diferencia en que el currículo es el mismo que el que se da en español, salvo en lo que se refiere a la asignatura de Inglés, que es distinto si el alumno está en un grupo de sección o de programa. Yo hice un curso entonces y además superé la prueba de habilitación que exige la Comunidad para dar clase en inglés y también en francés. Y ahora, además, he estado un mes en Estados Unidos.

–¿Qué diferencia hay entre sección y programa ?

–La diferencia es que en la primera se dan todas las clases en inglés (Ciencias Naturales, Ciencias Sociales, Tecnología, Plástica, Educación Física y la Tutoría), a excepción de las Matemáticas y, como es lógico, de Lengua Española. Además, la asignatura de Inglés tiene un currículo distinto, pues es de nivel avanzado y, además, se da Literatura Inglesa. No queríamos que se creara un gueto y que algún grupo no recibiera ninguna clase en inglés, aparte de las propias de esa asignatura. En programa, dos grupos dan Educación Física en inglés y cinco horas a la semana de esa asignatura; y uno, el que tiene más nivel, además lo hace en Plástica, Tecnología y la Tutoría. En esas clases se hace mucho hincapié en la conversación, para que los alumnos eleven su nivel y puedan entrar en la sección el año que viene o en cursos posteriores.

–¿Quiénes van a los grupos de programa y quiénes a los de sección?

–Ir a uno o a otra depende de la calificación que se obtenga en las pruebas externas que realiza el Trinity College para determinar el nivel de competencia en lenguas europeas, y que son dos: KET y PET. El primero equivale al nivel B1 de Cambridge y el segundo al A2, que son los que se utilizan en la Escuela Oficial de Idiomas, pruebas que los chicos realizaron el año pasado. En el IES Fortuny van a sección lingüística los que superaron el KET/A2 con una calificación mínima entre 60 y 80 sobre 100; y los que obtuvieron el PET/B1.  Quienes no, entran en el programa, y a ellos se suman los alumnos que no vienen de colegios donde se ha impartido enseñanza bilingüe. En total tenemos cinco grupos de Primero de ESO, de los cuales, dos están en sección y tres en programa.

La puerta del estudio se abre y aparece la directora del instituto, María Ángeles Sánchez Martos. Nos encaminamos hacia su despacho. Allí exhibe muy orgullosa varios diplomas que llaman la atención, pues el Fortuny ha ganado varios certámenes de Matemáticas. “Cada instituto tiene su ‘gracia’ y la del nuestro son las Matemáticas, que entre las ciencias, a mi me parece la Cenicienta: se le da mucha más importancia a la Física o a la Química, a la Tecnología o las Ciencias Naturales, quizá porque son más prácticas a la hora de ser ingeniero, médico, arquitecto o biólogo, que son carreras muy  populares. También tenemos mucho interes en las Humanidades, habrá visto los carteles de nuestro grupo de teatro. También ha ganado varios certámenes, el viernes concursa en uno con una obra sobre el Tercer Reich basada en textos de Bertolt Brecht y en la película El gran dictador de Charles Chaplin. Está muy bien. Y habrá visto los murales de los chicos, todos en inglés, sobre cuadros como La Gioconda de Leonardo da Vinci o El grito de Edward Munch. Y de películas, como Stand by me”.

–Este es el primer año en el que su instituto se ha embarcado en este programa de enseñanza bilingüe. ¿Cómo prepararon un cambio tan importante?

–Primero, presentamos un Proyecto de Innovación de Centro donde tratamos de ver cómo se podía gestionar este paso de dar clases en español a darlas en inglés. Vimos que era necesario hacer grupos flexibles para diferentes niveles,  y pensamos qué materiales y recursos de todo tipo íbamos a necesitar para sentar las bases. La Consejería de Educación nos eligió junto con otros 31 institutos madrileños donde también se ha comenzado a impartir este programa.

–En total ¿cuántos grupos de Primero de ESO son bilingües en el Fortuny?

–En un principio habíamos planificado que habría cuatro grupos pero, al hacer las pruebas, 43 alumnos superaron la nota para sección y más de 60 iban a programa. Por eso, al final, la directora general de Educación Secundaria decidió añadir un grupo más, con  lo que la ratio por clase es de unos veinte alumnos.

–¿Les ha resultado difícil adaptarse?

–Como habíamos hecho los deberes al preparar el Proyecto de Innovación con tiempo, teníamos muchas cosas avanzadas. Y además, habíamos hablado con las familias de los alumnos para que se implicaran y habíamos programado una hora más de inglés el curso pasado, así como varias actividades extraescolares. Y la Universidad de Siracusa (EE.UU.) nos envió varios monitores para auxiliarnos. También contábamos con que vendrían muchos alumnos del Colegio Rufino Blanco, que era pionero en enseñanza bilingüe, lo cual nos ha favorecido mucho.

–¿Y los profesores?

–La plantilla se fue preparando para ello. Pedimos que los puestos vacantes no se cubrieran con miembros de la plantilla, sino que los reserváramos para ofertarlos en función del cupo de cada año, de manera que hemos estado en condiciones de hacerlo cuando ha habido concurso para plazas de profesores bilingües. Todos sabían que estábamos haciendo una gran apuesta por la calidad y estuvieron dispuestos a hacer los sacrificios que fueran necesarios, a sabiendas de que suponía más trabajo y más responsabilidad. Gracias a su buena disposición, la plantilla este año se ha completado con profesores habilitados muy buenos. Por concurso: dos para Ciencias Sociales, uno para Naturales, uno para Plástica y uno para Educación Física. Y por cupo, uno para Tecnología.

–¿Han realizado cursos específicos de formación?

–Tienen que superar una prueba muy dura para demostrar su competencia. No sólo dominan el inglés, sino la enseñanza de su materia en esa lengua. La Consejería de Educación apuesta muy fuerte por la formación y ha buscado la colaboración de universidades de EE.UU. (Chicago, Georgetown de Washington), Gran Bretaña (Edimburgo) y Canadá. Los profesores, además, se desplazan a ellas durante un mes completo. Hacen inmersiones lingüísticas los sábados, cursos de verano, en suma, le dedican un gran esfuerzo.

–¿Cuentan con libros de texto adecuados?

–Todavía no hay libros de textos buenos, se han hecho versiones de libros de currículo extranjeros, pero no se corresponden con el nuestro, así que las clases las preparan los profesores con los auxiliares de conversación y con los alumnos.

–¿Fue difícil convencer a profesores y padres para dar este salto?

–En cuanto al profesorado, el Claustro estuvo de acuerdo (sólo hubo dos votos en blanco y dos ausencias por enfermedad cuando se votó); y el Consejo Escolar, a su vez, aprobó el proyecto por unanimidad. En resumen, las familias estaban motivadas y lo pedían, la Comunidad había dado su conformidad y el Claustro estaba entusiasmado con afrontar este reto.

–Háblenos de resultados a esta altura ya tan avanzada del curso.

–Son estupendos. Los dos grupos de sección aprobaron el 88 por ciento de las asignaturas.

–¿Y cómo afrontan el próximo año?

–La previsión es tener cuatro grupos en Segundo de ESO. Dos serán de sección y dos de programa (uno de nivel alto y otro de nivel inferior). Algunos alumnos que han hecho este año programa pasarán a sección. Y sólo habrá entre 5 y 8 repetidores.  El Claustro está muy satisfecho y la demanda para el curso que viene ha aumentado.

5 comentarios

  1. MASUM MOHAMMED SHAHRIER
  2. cinthya
  3. laverdad

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