Durante la solemne ceremonia de graduación de la Promoción 2012 de CIS hicieron uso de la palabra la presidenta de la universidad, María Díaz de la Cebosa; la embajadora de Mozambique, Fernanda Moisés Lichalé, invitada de Honor al acto; y el vicepresidente ejecutivo de CIS, Branko Saín, quien pronunció la tradicional Invocatio. Por parte de los estudiantes, intervinieron Blanca de Luis Martínez, que habló en nombre de sus compañeros, y Sofía Wittert, antigua alumna. Publicamos a continuación sus discursos completos.
COMPROIMISO, SOLIDARIDAD, ESFUERZO Y PRAGMATISMO
Yo no sé si sois afortunados o desafortunados, pero lo cierto es que os ha tocado vivir ahora, mientras completáis vuestros estudios universitarios, un momento histórico trascendental. Pensándolo bien, creo que sois muy afortunados, pues se está produciendo una gran revolución, un cambio de paradigma muy esperanzador. Aunque os parezca mentira, hasta finales del siglo XX nuestro mundo seguía siendo muy pequeño aunque hubiéramos puesto un pie en la luna. Quiero decir: los occidentales vivíamos ensimismados en nuestras sociedades ricas y avanzadas. Quizá nos creíamos el centro del universo.
Hoy ya no es así. Estamos al comienzo de un tiempo nuevo del que vais a ser protagonistas. Por una parte, las grandes migraciones han incorporado un maravilloso caudal de sangre nueva a nuestros países que, al ser cada vez más mestizos, también son cultural y socialmente más vitales y vigorosos. Una mayor diversidad nos enriquece y nos hace mejores.
En CIS creemos que es muy importante que nuestros alumnos conozcan otros paradigmas culturales, sociales, políticos, religiosos y económicos. El mundo que viene no es un mundo de compartimentos estancos, sino que está relacionado por un vasto sistema de vasos comunicantes.
Por otra parte, la revolución digital ha transformado radicalmente no sólo la comunicación, el intercambio cultural y la economía, que ahora son globales, sino también las relaciones entre los distintos pueblos y naciones en todos los órdenes de la vida, en busca de un equilibrio más justo, pues todos tenemos igual derecho a disfrutar de las ventajas, los adelantos y las riquezas del mundo moderno por el mero hecho de ser hombres.
Esta no es la primera vez que la Humanidad atraviesa en su Historia por un momento de crisis. Tampoco será la última. Los hombres siempre, siempre, hemos sabido superar airosamente estas convulsiones periódicas que forman parte del hecho de estar vivos.
No tengáis miedo. Es cierto que todo cambio resulta inquietante. Pero nuestra capacidad de comprender las circunstancias y adaptarnos a situaciones desconocidas ha sido, quizá, una de las características que siempre ha distinguido al ser humano. Así llevamos haciéndolo miles de años y así lo seguiremos haciendo. Y a eso lo hemos llamado progreso, que no sólo es científico o económico, sino también moral.
No me caben dudas: la gran aspiración debe ser la globalización de la justicia para que todos salgamos ganando. La voluntad de ser de cada persona, la esencia del hombre, su alma única y definitiva, lleva a cabo acciones individuales que pueden transformarlo todo. Y he aquí la importancia de la educación como el eslabón de unión de los pueblos.
Una juventud cultivada puede cambiar el mundo, y confío que vuestra generación sea el origen de ese cambio. Nuestra universidad aporta a ese fin su granito de arena ya que ha puesto en marcha un hito académico como el Mozambique Service Project, en colaboración con la Ong Cruzada por los Niños. Siempre hemos querido que nuestros futuros empresarios, nuestros comunicadores, nuestros abogados, médicos o profesores sepan lo fácil que resulta devolver algo de lo mucho que han recibido.
¿Cuáles son las claves para salir adelante y con bien de esta crisis global? En CIS creemos firmemente en tres pilares: el compromiso, la solidaridad y el esfuerzo, que sustentan nuestro ideario educativo junto con el pragmatismo. Hay palabras claves: responsabilidad, disciplina, generosidad, empatía, entusiasmo, curiosidad, valentía, nobleza, honestidad, que individualmente definen una actitud, pero unidas forman un todo y definen la persona en la que tenéis que convertiros.
El modelo pedagógico norteamericano no sólo se basa en el estudio teórico, sino también en la práctica, en el ensayo, en el contraste diario de lo aprendido con lo real y en el trabajo en equipo. Hoy estamos celebrando que habéis logrado vuestro Associate Degree en Business, Comunications o Liberal Arts; y también celebramos que mañana continuaréis vuestros estudios en EE.UU. Y vais a poder comprobar personalmente que EE.UU. es un gran país. Allí nació la democracia moderna en 1776. Es una nación históricamente joven pero también, y sobre todo, enormemente imaginativa, trabajadora, creativa y generosa: la gran locomotora que tira del mundo. Norteamérica también es la tierra que ha hecho bandera de la superación personal y la igualdad de oportunidades: el Sueño Americano no es otra cosa que el derecho que todo ciudadano tiene, ya sea el más pobre entre los pobres, de mejorar en la vida y convertir sus sueños en realidad.
¿Cuál es la clave? Buscar la excelencia hagas lo que hagas. Ya no se puede ser mediocre. Ya no hay espacio para la mediocridad. La magia está en hacer algo normal extraordinariamente bien.
Permitidme que termine con una reflexión de un monje que hace unos días recogía el escritor brasileño Paolo Coelho en un estupendo artículo, publicado en un dominical, y que nos habla de cómo se hace algo normal extraordinariamente bien. Cito:
Dice el monje benedictino Steindl-Rast: Por la mañana debemos comportarnos como si fuésemos a cruzar una calle: parar, mirar a los lados y seguir adelante.
Antes de lanzarnos a la actividad frenética del día, primero nos paramos.
Esto nos permite reflexionar sobre nuestras prioridades, sobre las actitudes posibles frente a un problema y sobre las decisiones que debemos tomar.
A continuación miramos a los lados. De nada sirve parar si no observamos lo que ocurre a nuestro alrededor. Es necesario entender que, al tomar una decisión, estamos influyendo y siendo influidos por nuestro entorno.
Por último avanzamos. De nada sirve parar y mirar a los lados si no tenemos un objetivo definido. El hecho de actuar es lo que justifica todo y lo que nos permite mostrar, a través del trabajo, la inmensa gloria de Dios.
Y para que todo eso salga bien, basta con actuar como si estuviéramos cruzando una calle.
Os deseo todo lo mejor en vuestra nueva andadura. Ha sido un privilegio haber compartido estos años con vosotros, y solo os pido que no dejéis de soñar, pero soñad en grande.
Hasta muy pronto y buena suerte.
MARÍA DÍAZ DE LA CEBOSA, presidenta de CIS
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NO HAY MÁS VIDA QUE LA QUE VOSOTROS IMAGINÉIS
Representa para mí un verdadero honor tomar la palabra en esta noche tan especial que marca el fin de una importante etapa de vuestras vidas. En noches como esta estoy segura de que todos vosotros tendréis sentimientos encontrados, una alegría enorme por haber conseguido una meta personal, pero también, al mismo tiempo, mucha expectativa por afrontar lo que ocurrirá de ahora en adelante.
De forma vertiginosa una primera etapa de vuestras vidas llega a su fin. No es fácil, según de dónde se mire, poder hacer un balance de los dos años de vuestra grata estancia en esta escuela. Como en todos los balances, siempre hay que reservar un espacio para el apartado de los pros y de los contras, lo más y lo menos; los beneficios y las pérdidas. Han sido dos años de esfuerzo y, en ocasiones, las tareas escolares fueron arduas. Pero estaréis de acuerdo conmigo en que fueron, también, dos años de recompensas y de satisfacciones, de amistades y de recuerdos que permanecerán para siempre en las memorias gratas y recónditas de vuestras vidas.
Recuerdos que os acompañarán por el resto de vuestra trayectoria futura. Al recordarlos os daréis cuenta de cuánto habéis cambiado en estos años y de cuánto habéis aprendido; de cómo todo lo vivido aquí ha contribuido a cimentar las bases de vuestra responsabilidad y, como suele decir el presidente de mi país, Armando Emilio Guebuza, a fomentar la autoestima y la confianza en el futuro. Un futuro risueño donde seréis capaces de contribuir con vuestra sabiduría e inteligencia a eliminar los males que enferman al mundo en este siglo nos ha tocado vivir. Me refiero a la crisis económica mundial, a los conflictos, a las guerras, a la hambruna, a las enfermedades epidémicas, a los desastres naturales y a otros males que asolan nuestras sociedades.
Cuando mi querida amiga María me invitó a dirigirme a vosotros en esta solemne ceremonia, que he podido comprobar está también llena de glamour y belleza, pensé: ¿Qué puede decir esta joven diplomática que, a pesar de la edad se siente como una más de vosotros, sobre todo al dirigirse a un grupo de estudiantes que todavía sois más jóvenes y que estáis llenos de ilusión, de ganas de cambiar el mundo y de mirar hacia un futuro mejor y más próspero?
¿Qué podrá decir esta joven diplomática que representa a un país donde la educación constituye aún un privilegio de muy pocos, donde todavía hay un largo camino por recorrer; donde a jóvenes como vosotros les falta esta excelente oportunidad de concluir una importante etapa de formación educativa, una formación que os llevará a poder realizar vuestros sueños personales y, por qué no, los de los demás?
Una diplomática que viene de un lindo país más conocido como la Perla del Índico, Mozambique (país con inmensos recursos turísticos y naturales); un país que algunos de vosotros habéis tenido el privilegio de conocer y en el que, por las vicisitudes de la vida, hay niños y jóvenes, como vosotros, que desgraciadamente no han tenido la oportunidad de estudiar. Y no la tienen porque prematuramente la vida les ha quitado la ilusión, porque se ven obligados a trabajar para sustentar a sus familias, porque la guerra les ha robado a sus parientes más cercanos y mayores, o porque en las zonas donde habitan no hay suficientes escuelas ni recursos para llevar adelante su formación.
Estoy segura de que mi querida amiga María comprende perfectamente mis palabras y mi llanto. Inteligente como siempre, no fue por casualidad el que me invitara a participar en este acto. La conocí hace tres años y me impresionó su dinamismo y su conocimiento sobre la realidad económica, social, política y cultural de mi país, y su afán por poder hacer algo en común.
Desde 2006, a través de su Ong Cruzada por los Niños, viene participando en la financiación de proyectos que están íntimamente ligados a la formación de esos niños que sufren carencias, ofreciéndoles un futuro y una esperanza. Esa fundación ha concedido becas universitarias para que algunos de mis compatriotas puedan concluir su formación universitaria.
Incansable, muy recientemente ha firmado un acuerdo con el Instituto Superior de Relaçoes Internacionais para el intercambio de conocimientos y de estudiantes. Quizás, algún día, podamos trabajar juntos en el área de investigación. Con la Fundación Realmadrid tiene también un compromiso para establecer acuerdos de colaboración y, a través de la promoción del deporte, participar en la formación, sobre todo, de los más necesitados.
En fin, este es un ejemplo de cómo con pocos recursos y una voluntad enorme de hacer algo por los demás, podemos contribuir a cambiar la dialéctica de la vida aportando lo bueno que existe dentro de nosotros. Para el pensador español Fernando Savater, la gran encrucijada de la educación actual es enfrentar la deshumanización de la sociedad. Hay que educar desde la humildad para despertar la vocación de aprender, de ser un ciudadano del mundo y tener criterio. Creo que en esta institución que dirige con tanta inteligencia y dedicación, María encaja perfectamente esta profunda reflexión sobre el siglo XXI manifestada muy sabiamente por este filósofo y escritor.
Para nosotros, los africanos, y muy especialmente para los mozambiqueños, la educación es el motor principal de la transformación social, ya que ella determina la clase de individuos que estamos formando. La persona educada amplía sus conocimientos y sus habilidades encarnando sus valores positivos.
Y para los que hoy se gradúan, permitidme el siguiente consejo: “No hay más vida que la que vosotros imaginéis”. Tenéis que inventar vuestra propia vida. En esto, como en los exámenes, no vale copiar. Tenéis que despertar al Quijote que hay dentro de vosotros y salir en busca de aventuras y de la vida que siempre habéis soñado. No os conforméis con lo que creéis que os ha tocado. Si vosotros mismos, como el Quijote, no inventáis vuestros propios gigantes, serán los demás los que os acaben viendo como enanos.
Finalmente, sólo me queda agradecer una vez más esta honrosa invitación, y felicitar, por supuesto, a cada uno de vosotros por haber llegado a esta meta.
FERNANDA MOISÉS LICHALÉ, embajadora de Mozambique
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TENEMOS QUE SER MENSAJEROS DE VALORES ESENCIALES
Ante todo, muchas gracias por estar hoy aquí, en este acto tan especial, y porque seguro será un gran momento de alegría para todos.
Al preparar este discurso, pensé en muchas cosas para poder deciros; me resultaba complicado ordenar las ideas y, sobre todo, darles un sentido lógico para tan excelente ocasión, pero, finalmente, decidí hacer una cosa sencilla; y esta fue hacer caso de alguien que me dijo que, para hacer un discurso discreto, había que tener en cuenta tres cosas importantes:
1) Al hablar, parar y respirar de vez en cuando, para que te miren.
2) Elevar la voz, para que te escuchen y…
3) Ser muy breve, para que te aplaudan.
Durante estos dos años, en CIS hemos aprendido a estudiar e interpretar conocimientos que nos permitan tomar caminos correctos y tratar de explicar una realidad que hoy vivimos y que, cada vez, es más compleja. Hemos aprendido a no bajar la guardia, a dar sentido a nuestra vida, a tener metas, ideales, deseos…
Hemos recorrido solo una parte de un camino muy largo que nos va haciendo maduros, comprometidos y honestos; y en ese camino nos habéis ayudado todos cuantos trabajáis en CIS y, cómo no, de un modo muy especial, nuestros padres. Con toda seguridad, si hubiera una balanza que midiera el peso del esfuerzo, vosotros pesaríais mucho más.
Llevamos una carta de presentación con nuestros méritos, pero estos tendrán que ampliarse mucho más, con un mayor esfuerzo y una mayor complicidad con la verdad, la honradez y el trabajo. Somos el futuro y, por cómo están las cosas hoy día, tenemos que ser mensajeros e impulsores de valores esenciales, y no permitir que se vayan perdiendo, porque eso nos haría más frágiles y superficiales.
Si estamos hoy aquí es por un esfuerzo colectivo, por un trabajo en equipo, por el apoyo moral que hemos recibido de todos vosotros, y por el estímulo de tantas ideas que nos habéis transmitido y que, con absoluta seguridad, nos harán crecer y madurar.
Recuerdo las correcciones, las entregas de trabajos, las clases, las visitas, los exámenes, pero me quedo con las emociones, los consejos y todas las vivencias. En estos momentos, esa mezcla de sentimientos se resume en un profundo suspiro de satisfacción y en una mirada fija en todos esos recuerdos.
Cada vez tengo más claro que el éxito en la vida es, en general, llegar a sentirse feliz con lo que se hace y con lo que se tiene, pero para lograrlo hay que hacer muchos esfuerzos. Puedo entender el éxito como la consecución de los objetivos que me planteo en la vida; que mis deseos se cumplan; que me sienta satisfecha y feliz; y por eso, aunque normalmente se emplee en términos laborales y académicos, yo lo entiendo como un sentimiento, porque se puede ampliar a muchos aspectos emocionales del ser humano, ya que se puede tener éxito como madre, en las relaciones con los demás, realizando actividades de enriquecimientos personal y colaborando con quien más lo necesite; y en otros muchos aspectos más que te hagan sentir una vida más plena.
Finalmente, decir que después de terminar mis dos primeros años en CIS he recibido tantas cosas que me han puesto en el camino del éxito, que sería muy difícil explicarlas aquí, pero evidentemente creo que me han proporcionado las raíces de ese árbol que va creciendo y que algún día se verá lleno de hojas.
Ojalá que el día de mañana logremos tener un gran éxito, tal y como lo entiende Waldo Emerson:
Reír a menudo y mucho.
Ganar el respeto de la gente inteligente.
Apreciar la belleza.
Estar enamorados de nuestro trabajo.
Encontrar lo mejor en los demás y…
Dejar el mundo un poco mejor.
Gracias a todos por todo.
BLANCA DE LUIS MARTÍNEZ, alumna de la Promoción 2012 de CIS
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LUCHAD POR LO QUE QUERÉIS, POR VUESTROS SUEÑOS
Cuando me pidieron un discurso, debo admitir que mi primera reacción fue de pánico; pero luego empecé a pensar lo que CIS significó para mí y las cosas que sentí durante esos años.
La sensación más importante fue que, por fin, mi esfuerzo era recompensado. Soy disléxica y me di cuenta sola, a los cinco años, cuando le dije a mi madre que era tonta. Desde entonces tuve que demostrar que yo simplemente tenía una forma distinta de aprender. Gracias a Dios el colegio me ayudó, aunque durante aquellos años, por mucho esfuerzo que le pusiera a mi trabajo, nunca obtenía los resultados que me esperaba.
En CIS empecé a creer más en mí y los resultados empezaron a llegar. Me fui a Endicott College con una beca. Para mí era todo un logro y además pude estudiar lo que más me hacía feliz, que era la fotografía. Desde los once años tuve claro que mi pasión era la fotografía.
Todo empezó con un viaje a Mozambique con la Ong de esta universidad, Cruzada por los Niños, al orfanato Casa do Gaiato. Fue una experiencia inolvidable en la que pude descubrir una cultura tan fascinante como la mozambiqueña con mis fotos. Aprendí tantas cosas que no se pueden expresar con palabras.
Quiero agradecerle a María Díaz de la Cebosa que siempre apostara por mí y me ayudara a cumplir uno de mis sueños.
Nosotros tenemos el privilegio de poder estudiar en Estados Unidos. No mucha gente puede decir eso. Tenéis que aprovechar esta ocasión. Vais a vivir toda clase de experiencias que, sin duda, jamás olvidaréis, pues serán vuestros mejores años. Ese país te ofrece todo tipo de oportunidades, tanto en la educación, como en otras posibilidades. Lo mejor del sistema americano es que quiere sacar lo mejor de cada estudiante, y esa es la suerte que todos tenemos.
Tenéis que luchar por lo queréis, por vuestros sueños. Por muy difícil que os parezca hacerlos realidad, nunca dejéis de luchar, y si os caéis, tenéis que levantaros y seguir. Los sueños se cumplen. Yo estoy cumpliendo el mío: ya tengo mi propio estudio de fotografía.
Una vez más, enhorabuena a todos, y disfrutad de esta experiencia única e irrepetible.
SOFÍA WITTERT, fotógrafa, antigua alumna de CIS





